En esta luminosa casa diseñada por el arquitecto brasileño André Piva, los metales, el blanco y el negro contrastan vivamente con el azul y rojo que los complementa. Sus enormes ventanas permiten disfrutar de una magnífica vista a la ciudad de Rio, su amplia bahía y la montaña de Corcovado.
En el interior se han utilizado principalmente la piedra el vidrio y el hierro; una combinación que recibe calidez con el Cuero y la madera. La pasión de André por las sillas es obvia: hay un montón de ellas en la casa. El tono predominante de la gama de blanco y negro se complementa con manchas de colores de contraste y las numerosas pinturas de estilo moderno aportan un ambiente artístico.


